a)
El cine espiritual
Constatamos que el cine de consumo habitual abusa de los temas de impacto comercial pero olvida lo que verdaderamente
afecta a las personas y, en medio de la creciente privatización de lo audiovisual, potencia la ausencia de reflexión, lo que obstaculiza
la formación de espectadores críticos capaces de profundizar.
Pero el cine, frente a la televisión y a internet, es el medio de comunicación que ofrece imágenes más elaboradas y con mayor
capacidad de profundidad y sentido. En una valoración general aproximadamente el 20 % del cine que se estrena tiene
posibilidades espirituales. Aunque, malogradamente, no es este el cine que más se contempla.
Pero, ¿qué es el cine espiritual? Ya el festival Tertio Millenio de Roma reconocía en el año 2000 este cine, que más allá del cine
religioso, se abre a la dimensión trascendente de la antropología. Mientras que el cine religioso incluye aquellas películas que tratan
de personajes, temas, relatos o instituciones directamente religiosas; el cine espiritual profundiza en la expresión de la preocupación
religiosa, filosófica, estética y social desde una perspectiva humanista que permite reconocer de una forma, explícita o implícita, en
el misterio del ser humano el misterio de Dios. Por eso, frecuentemente el cine religioso es cine espiritual; pero el cine espiritual
abarca un espacio mucho más amplio de películas que van desde ficciones, documentales o propuestas experimentales.
En este planteamiento el cine espiritual es el que aborda en sus películas los grandes interrogantes sobre el sentido de la vida y
de la muerte, las relaciones personales y los caminos del amor, la justicia y las exigencias éticas de la solidaridad, la libertad y el
discernimiento en elección, el perdón y la reconciliación, la lucha del bien y el mal o el misterio de la belleza.
b)
Una oferta educativa y pastoral
La importancia de una formación crítica y activa en torno a los medios va siendo uno de los
criterios prioritarios de educadores y responsables sociales como destaca la formación en la
competencia comunicativa y digital. En este sentido el cine se presenta como un territorio
preferente para la educomunicación.
Sin embargo, son pocas las iniciativas que recuperan el cine de valores y que actúan
directamente en el mundo
educativo reuniendo la formación en el medio cinematográfico y la
promoción de valores sociales, éticos y estéticos. Pero lo cierto es que no existía ninguna
iniciativa de promoción del cine de valores espirituales y religiosos que con un sentido amplio
plantee los grandes interrogantes sobre el sentido a través y en las películas.
Una pastoral que quiere partir de una pedagogía del umbral que dispone y prepara el anuncio y que asume la dimensión
espiritual en sus componentes existenciales, trascendentes, religiosos y explícitamente cristianos necesita de cauces a través de los
cuales realizar este empeño.
Los jóvenes, entre 14 y 18 años, son los mayores consumidores del audiovisual y los que más participan de la oferta
cinematográfica. En este sentido parecía interesante ofrecer una propuesta de calidad para estos destinatarios a partir de sus
centros educativos y de los propios planes didácticos y pastorales. Todo ello planteó, desde los orígenes, una colaboración cercana
con las instituciones educativas, sus responsables y los profesores.
Desde aquí en estos cinco años se ha ido mejorando la oferta. Lo que comenzaron siendo las sesiones de presentación de las
películas con el comentario de expertos hoy se ha convertido en la dotación de unidades didácticas para el trabajo en el aula, la
oferta de materiales para los profesores con objetivos que centrados en la competencia espiritual sitúan el antes, el durante y el
después del visionado. La realización de powers-points para los presentadores en la sala cinematográfica. Así mismo se han
impartido cursos en torno a la lectura espiritual del cine, la presencia de la oración en el cine, las imágenes de y sobre Jesucristo, el
testimonio de los seguidores del Evangelio o la reflexión sobre la muerte y el más allá. Por último, cabe señalar la organización de
Congresos sobre Teología y Cine y la crítica cinematográfica sobre los estrenos desde la perspectiva de la dimensión espiritual
c) Una iniciativa integradora
La Semana del Cine Espiritual ha nacido como una iniciativa de la Iglesia Católica a
través de SIGNIS y surge con clara voluntad de comunión y colaboración con distintas
instancias del mundo cinematográfico y educativo.
Las Iglesias locales participan activamente organizando, muchas de ellas a través de las
delegaciones de Pastoral de Juventud, Medios de Comunicación o Enseñanza, la semana
en su propia demarcación. La realización se puede llegar a extender en iniciativas de
universitarios, personas privadas de libertad o enfermos y residentes de la Tercera Edad.
De tal forma que la experiencia se amplia implivando a muchos agentes y animadores entre
los que se incluyen las parroquias.
Los centros educativos católicos son una pieza clave para la realización de la
Semana. La implicación de los equipos directivos y de pastoral así como del profesorado ha permitido el proceso de estos años. La
propia participación de Departamento de pastoral de la FERE-CECA y de las diferentes autonomías ha ayudado a la difusión de la
propuesta. A través de ellos se realiza la evaluación y se lanzan las nuevas propuestas.
Los profesores de religión y los responsables de pastoral participan en las distintas sedes en la preparación y realización de la
Semana. En este sentido tiene especial importancia la difusión de esta iniciativa entre los profesores de religión de la escuela
pública, lo que permite acceder a un abanico más amplio de jóvenes. Igualmente importante ha sido la participación de la editorial
Edebé en la edición del material educativo y pastoral.
Distintas empresas del cine se implicaron desde el primer momento en el proceso. Así desde laboratorios como Image Film,
distribuidoras como Karma Films o exhibidores como Lauren han colaborado en diferentes planos en la puesta en marcha de una
organización por la que han pasado más de cincuenta películas y se implican en torno a 45 cines de todo el Estado español.
También los centros teologógicos han ayudado desde la investigación en este empeño. Así tanto la Facultad de Teología de
Catalunya y el Instituto de Ciencias Religiosas Don Bosco ha realizado distintos cursos, congresos y proyectos de investigación en
este sector.