UP: Qué bello es vivir. Ahora en animación y muchos año después

Las aventuras del anciano y viudo Carl Fredericksen y del aprendiz de boy-scout Rusell son una refrescante y entrañable historia que alienta las ganas de vivir.

Nuevamente Pixar, ahora bajo el sello de Disney, nos ofrece una película realmente para todos los públicos. Los pequeños la considerán divertida, los jóvenes asombrosa y espectacular, mientras que el público adulto la reconocerá como emocionante y profundamente humana. La presentación en digital y 3D supone un desafío en toda regla para el consumo pirata por ordenador, que se perderá lo mejor como tantas veces. Así mismo supone una apuesta afortunada por la innovación para atraer nuevamente a los espectadores al cine de siempre. La calidad expresiva de la animación, la profundidad que ofrecen las 3D, la inmensa gama de detalles del dibujo, la adecuación musical y la inteligencia del guión nos situan ante una obra que ya cosecha los elogios de la crítica y el favor del público.

Los guiños frecuentes a la historia del cine son típicos de los responsables del proyecto: Peter Docter y Bob Peterson. Así la figura del viejo recuerda sin disimulos a las últimas actuaciones de Spencer Tracy, la ambientación del dibujo al maestro japonés de la animación Hayao Miyazaki, recordemos El castillo en el cielo y El castillo ambulante, e incluso algunas escenas recuerdan otras, así el encuentro del viejo explorador Muntz y el anciano Cart cita el reencuentro final de los dos hermanos en Una historia verdadera de David Linch. Además la aportación en el guión de Thomas McCarthy añade un plus de humanidad a la historia que ya había trasmitido en Vidas cruzadas y la recientemente estrenada entre nosotros The Visitor. 

La película arranca de forma entrañable con la historia de amor de Carl y Ellie. Lo interesante de los momentos iniciales es que dando un nuevo salto cualitativo, la animación se acerca cada vez con más recursos a expresar los sentimientos y las vivencias humanas. Pronto los protagonistas nos presentan de forma desnuda su fragilidad. El solitario Fredericksen nos enseñará en su rostro las huellas de la ausencia de su esposa. El pequeño Russell la orfandad práctica que supone para él la separación de sus padres. Pero tras la finitud de la felicidad se esconden los milagros de la imaginación. Los dos sueños imposibles del viejo vendedor de globos tendrán un extraño cumplimiento que pasará por echar a volar. Pero la magia de lo imposible no olvida una realidad que se resiste a la bondad. La especulación urbanística al comienzo y la ambición del conocido y fracasado explorador Charles Muntz nos recuerdan hasta que punto el mundo se pierde en la ambición y el interés. Sin embargo, entre la fragilidad y la vanagloria se eleva el ser humano que se recupera en la relación. Relaciones fundantes de paternidad y filiación, relación con la naturaleza y los animales de cuidado y cooperación. Así los cuatro protagonistas, aquí se añaden un perro fiel y una extraña y pintoresca ave, sacarán lo mejor de sí ayudando y cuidando a los otros.

Lo que hace emparentar Up con la famosa película de Frank Capra es su aparente ingenuidad que esconde un apabullante confianza en el ser humano. Este tipo de películas pueden considerarse simplistas pero tienen la cualidad de volver sobre lo imprescindible. Quizás una mayor alaboración de las causas del desencanto del ser humano garantice algo más que las buenas intenciones. Aunque este giro hacia la antropología del ser personal en relación sigue siendo una aportación que fácilmente olvida la crítica del pesimismo, sea nihilista o sea sobrenaturalista.

Y todo ello con una discreta y sugerente mirada espiritual que se representa en la presencia-ausencia de Ellie, en las cataratas del Paraíso en Sudamérica, en el acto de volar y en la disponiblidad para afrontar nuevas aventuras incluso cuando ya solo se espera desaparecer. El álbum de Ellie esconde un secreto esencial que nos recordará lo que merece la pena de ser vivido.

En esta clave la figura de Sr. Fredericksen representa un modelo significativo de afrontamiento de las perdidas en la vida. Cuando ha perdido todo lo que le daba identidad, sentido y dirección tras la muerte de Ellie – el símbolo del progresivo despojamiento de la casa lo expresa-, en la hora en que ya no queda nada, surge desde la aventura de acercarse a los otros la conversión. Encajada la pérdida emerge una nueva confianza, un nuevo coraje en su propio interior. En el anciano viudo zonas del alma que parecían alertargadas, como el ejercicio de la paternidad, laten con brío. Aparece la posibilidad de comenzar una nueva vida que anticipa la vida de más allá desde la que Ellie le alienta. Y desde aquí todos nos preguntamos que hay en cada uno que todavía podemos comenzar, qué hay de imposible que podamos hacer. O dicho más directamente desde la fe, que es todo aquello que la voluntad de Dios quire completar en nosotros.

Terminamos la valoración a esta recomendable película con una crítica a la comercialización. El hecho de que se incremente el precio de la entrada con la disculpa de las 3D no jugará a favor de las salas ni al incremento de los espectadores. Las dificultades del sector, necesitado de películas fuertemente rentables, hacen olvidar el objetivo sostenido que puede salvar el negocio: el aumento de los espectadores. Y probablemente este camino elegido signifique pan para hoy y hambre para mañana. Es una pena porque como la propia película señala la ambición rompe el saco.