COCINANDO ESPERANZA

Julie y Julia de la guionista y directora Nora Aphron es una película amable de pretensiones sencillas pero que llega eficazmente al público transmitiendo ganas de vivir y desplegando ilusiones. Aunque siempre contamos con una crítica que piensa que la única forma de drama es la tragedia y que la única forma de comedia es el sarcasmo. De ella dirán "basada en un ideario rancio, acomodaticio" (Javier Ocaña, El País); "laaarga fabulilla de difícil digestión y rancia presentación" (Javier Cortijo, ABC); "todo es previsiblemente correcto pero también invariablemente insulso" (Alberto Bermejo, El Mundo). Aunque para este crítico no deja de ser una película aconsejable siempre que se acepte acceder a la fábula con una cierta inocencia.


Montada como dos historia paralelas, tiene como base sendos libros. De forma inmediata el libro-testimonio de Julie Powell, "Julie & Julia: 365 Days, 524 Recipes, 1 Tiny Apartment Kitchen"; de forma remota un famoso libro de cocina que cambió las costumbres gastronómicas en los EEUU, que lleva por título "Mastering the Art of French Cooking" y fue escrito por Julia Child, un ama da casa que se convirtió en la Arguiñano USA.

Tomando como base ambas historias reales, se nos presentan sus vidas cruzadas, con Julia –interpretada genialmente por Meryl Streep- y Julie – con una muy creíble Amy Adams-; acompañadas secundariamente por sus dos maridos, un Stanley Tucci contenido pero elocuente para la primera, y Chris Messina en un personaje lleno de optimismo y generosidad para la segunda. Desde el tiempo contemporáneo de una Julia desilusionada y en crisis existencial pasamos a los años 50 en los que vivía Julia en París como esposa y ama de casa de un oscuro funcionario de la embajada norteamericana. Sin embargo, Julia se convertirá en una ayuda inesperada para Julie que contará su experiencia de transformación en un blog que alcanzará gran difusión.

Aunque no parece que escribir un libro de cocina sea motivo de una vida especialmente ejemplar, sin embargo y a pesar de todo cocinar puede levantar la esperanza. En tiempos difíciles de crisis personales y sociales –nuevamente alusiones al 11 de septiembre- aparece esta llamada a volver al delantal. Se trata de una propuesta para volver a lo cotidiano y así reencontrar la novedad, trabajar con constancia por la superación resistiendo a la dificultad y abriendo caminos a la comunicación, sea en la televisión como Julia o por Internet como Julie. Pero en la base de la propuesta está una afirmación fuerte de las posibilidades de la pareja y las relaciones personales como lugar de comunión y encuentro.

Ciertamente que el guión pierde fuerza dramática con un exceso de mantequilla, pero el juego dulzón se consiente desde una intencionalidad transparente: animar las ganas de vivir. Así después de ver la película entran ganas de cocinar, como dice el esposo de Julie tal como si se tratara de una mística o una espiritualidad. No en vano Alguien dijo "yo estoy con vosotros como el sirve la mesa" (Lc 22,27). Desde lo dicho no estamos ante la referencial El festín de Babette (Gabriel Axel, 1987) pero se le parece.