Amazing Grace, un himno al compromiso social cristiano

La película surge con ocasión de conmemorar la aprobación de la abolición de la esclavitud en el Parlamento Británico en 1807 y desde ahí como homenaje a William Wiberforce, un parlamentario de la Cámara de los Comunes, que dedicó, desde su juventud, su actividad política a la lucha contra la esclavitud y las injusticias sociales. Realizada por Michael Apted, director de Gorilas en la Niebla (1988) y que actualmente rueda la tercera entrega de Las Crónicas de Narnia: La travesía del Viajero del Alba.

Toma como punto de arranque el año 1797, allí conocemos a un Wilberforce –con un elocuente Ian Gruffudd- agotado tras ocho años de fracasos en el parlamento en su lucha abolicionista. El matrimonio Thornton le acoge para descansar y reponerse de fuertes dolores abdominales, allí conoce a la joven Barbara Spooner -Romola Garai, recordemos Expiación (2007)- a la que va contanto su lucha. A través de flashbacks vamos conociendo su alianza con un antiguo compañero de estudios y actualmente Primer Ministro William Pitt –interpretado de forma sobresaliente por Bebedict Cumberbatch, recordemos Las hermanas Bolena- y su cercanía con John Newton, un antiguo esclavista que arrepentido se ha convertido en hombre de Iglesia y músico, y que Albert Finney – nominado al Oscar por Erin Brockovich- encarna magistralmente en su función de mentor y referente moral. Entre sus colaboradores en la causa descubrimos a un predicador un tanto dado a la bebida, llamado Thomas Clarkson - Rufus Sewell en el papel- y a un ex esclavo Oloudah Equianio –interpretado por el cantante Youssou N'Dour- que se convierte en un testimonio vivo de los abusos de los traficantes. El tiempo de reposo lanzará de nuevo al parlamentario a la lucha con nuevos empeños y estrategias que culminarán en la victoria con la aprobación de la ley abolicionista.

De cuidada puesta en escena, puede calificarse de película de época; cuenta con sobresalientes interpretaciones que al estilo británico destacan un guión que se deteniene en las motivaciones psicológicas y espirituales de los personajes. La configuración del grupo de abolicionistas, en su variedad de motivos, nos muestra con verosimilitud un momento de grandes cambios sociales. Las resistencias de Lord Tarleton y del Duque de Clarence nos presentan también aquellos grupos que defendiendo sus privilegios no quieren nada que suene a revolución, la sombra de la francesa será alargada. Película claramente de género histórico con componente de biopic y melodrama termian por convertirse en exaltación del modelo heroíco de Wilberforce.

Fiel a las motivaciones históricas la película tiene fuertes resonancias espirituales. Ya la referencia constante al himno litúrgico que señala el título, "Amazing Grace", nos muestra un personaje que canta "estuve ciego, mas hoy veo ya. Perdido y Él me halló". Las motivaciones cristianas del protagonista se presentan con transparencia: "Dios ha puesto delante de mí dios grandes propósitos: suprimir el comercio de esclavos y reformar la sociedad". Esta inspiración propia del cristianismo evangélico cercano al grupo de Clapham, destaca las implicaciones sociales del mensaje cristiano. Cabe destacarse el momento de dudas del joven Wilber cuando ha de discernir si dedicarse plenamente a Dios o continuar en la acción política. En este momento el grupo de abolicista la sugerirá: "Nosotros, humildemente, te sugerimos que puedes hacer ambos...Seguramente los principios del cristianismo llevan a la acción lo mismo que lo hacen a la oración". Y de esta forma aprenderá en su propia vida que la misión es lenta y que "algunas veces Dios hace su trabajo con una lluvia suave más que a través de la tormenta"